Nos enredamos en el mundo tratando de dilucidar lo que somos y lo que podemos ser, comparamos el universo pidiendo por unas cualidades vacias de otros, sentimos envidias, y opinamos negativamente de nuestros semejantes, cosas que en nada nos benefician, gastamos el tiempo preocupados par las vidas ajenas, es mejor vivir y dejar vivir.
Sufrimos, lloramos, nos lamentamos de nuestra suerte, le damos valor a quienes tiene muchas cosas, nos caemos y derrumbamos, nos matamos pensando como obtener lo material, y creemos que teniendo mucho vamos a ser felices.
La verdadera dicha está en ofrecer nuestro corazón desinteresadamente, en entregar nuestros servicios a los demás, en colaborarle al necesitado, en brindar una mano amiga, no hay nada más valioso que escuchar a quien necesita ser oido, en darle nuestro hombro a quien sufre, nada más hermoso que sonreir, y solo se vive plenamente cuando nuestro mundo está rodeado de alegría.





0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada